Excéntrico y marginal

Vangelis_El_Greco_album_art

Siento una extraña debilidad por el álbum El Greco. Atada a la también extraña devoción que siento por Vangelis, evangelista de la Palabra computerizada ya desfasada, pero por suerte fosilizado en el autoritario estatus de viejo maestro. Consecuencia de la, de nuevo, extraña atracción que ejerce sobre mí la discografía más dispar de la que tengo conocimiento, vagabunda entre la genialidad épica, la pomposidad cinematográfica, el experimentalismo fascinante y la vanguardia insufrible. Todo muy extraño, ya ven. La eterna dicotomía: solo que, en el caso del griego, completamente impredecible, frustrantemente inclasificable e indefinible, resistente a caracterización alguna, intensa más allá de lo común. Aceptar a Vangelis significa huir de sus engañosas recopilaciones de éxitos, sus desgastadas (aunque no por ello infravalorables) partituras de celuloide, sus grandilocuentes sinfonías, y aventurarse a lo desconocido. No implica una respuesta positiva, no exige aceptación sin condiciones; solo exige la confrontación, el simple acto de la consideración. Solo la música desnuda como esta, librada de toda prepotencia y sed de aceptación y atada al puro subjetivismo, merece ser considerada Arte.

Esta aparente, engañosa, sosa partitura electrónica que, sorprendentemente, sobrecoge al alma. Este conmovedor experimento que logra, a través de inmateriales sonidos, despertar las mismas inquietudes que mueven los óleos a los que homenajea. Esta fondo ambiental de grandilocuencia medida, perfecto acompañamiento del pintor cretense por cuanto que consigue emular su complejo enigma.

El_Greco,_The_Vision_of_Saint_John_(1608-1614)

Contemplen sobre estas líneas un lienzo fascinante: La visión de San Juan. Uno de los cantos de cisne del Greco, cúmulo de todos los vicios, locuras, obsesiones de un maestro al que la vejez le había premiado con la el don de la indiferencia hacia lo académico. Observen a ese San Juan extasiado, con los brazos extendidos hacia una visión desconocida; esos trajes de geométricas dobleces imposibles; esos cuerpos desnudos, insulto a la proporción, cadavérica palidez, retorcidas posturas antinaturales; esos ángeles que flotan, desde no se sabe dónde, portando mantos de pureza; ese fondo de tormentoso caos, esos amplios contrastes de color, esas líneas que apenas delimitan elementos volátiles. Este completo abandono por accidente de la composición.

Un instante del fin del mundo. Una exégesis desbocada del último episodio de la Historia, aquel en el que las leyes ya no tienen cabida y solo queda lo sobrenatural. Y, de fondo, el perfecto retrato de la sobriedad de un mundo oscuro en el que latía una pequeña luz; de un país devoto y fanático que comenzaba a hundirse en una fúnebre crisis existencial, y en ella paradójicamente encontraba su sentido a la vida. Esa España, gigante decadente de pies de barro, presa de un misticismo que subyugaba al individuo mortal a una prometida y desconocida vida eterna. Y, como testigo fiel de todo ello, un griego de exacerbada espiritualidad.

La primera vez que vi este cuadro no daba crédito: no consideraba posible que un pintor ahora tetracentenario hubiese sido capaz de firmar una escena tan radicalmente opuesta a la estética de su tiempo. Un viejo artista que pintaba lienzos capaces de competir con nuestro arte contemporáneo. La inquietud me hizo sonrojarme, más tarde, de mi ingenuidad. Y es que somos débiles ante las excepciones (que nunca confirman la regla), ante los elementos discordantes aislados que rompen con los esquemas de la teoría general.

Zuloaga_Mis amigos_1920_36

Estos casos inclasificables son los que desafían la falsa autoridad de las clasificaciones impuestas. Riámonos de esas burdas etiquetas al Greco como primer “impresionista”, “abstracto”, “surrealista”, “vanguardista”, y otros términos que no suenan nada barrocos. Como si la ruptura fuese categorizable, limitada a movimientos precisos anclados, cómo no, en nuestra concepción “veintecentrista”. Como si la existencia de “excéntricos y marginales” fuese solo pertenencia del loco siglo XX.

Un simple cuadro, un simple disco, nos enfrentan a la realidad: todo se reduce a modas, corrientes fluctuantes. No es el Greco predecesor, sino inspirador, alma gemela de siglos atrás; época de etiquetas tal vez aplastadas por el imperio de la perfecta imitación. Cuántos geniales insensatos existirían en el pasado, olvidados hoy en día por culpa de la dictadura del canon, que nos hace creer en imposibles pasados perfectos, bien encajonados y organizados, sin flecos sueltos. No tenemos derecho a la sorpresa: ¿de verdad creemos ingenuamente que antaño los artistas no pasaban por períodos de crisis y liberación ideológica y estética, contrarios a la norma, y los plasmaban a través del pincel, el cincel, la pluma o la batuta? Valiente idealismo, valiente tontería. La única diferencia que nos separa de ellos es que nuesta actual definición de Arte sí acepta como norma la transgresión, ahora ¿por fin? ya alabada, y colocada en la misma pared junto a los, por el momento, inamovibles clásicos.

Ver la obra del Greco junto a la de sus seguidores contemporáneos es una experiencia reveladora. Los trazos se confunden. Algunos copian lienzos concretos, otros experimentan con las viejas novedades. Algunos hasta se aventura a imaginar cuál sería la mutilada visión de San Juan. El Arte, una vez más, demuestra que carece de frontera alguna. Y nada cambia: todo es un eterno ciclo de repeticiones, una desesperada búsqueda de la originalidad que más bien continúa imitando a los clásicos en lugar de crear nuevos orígenes. Un eterno diálogo a través del tiempo, el espacio y el propio medio artístico. De la mano, cómo no, de otros “excéntricos y marginales” que, rompiendo con lo establecido, en realidad siguen las reglas nunca escritas. No hay otra manera.

 

Anuncios

Un pensamiento en “Excéntrico y marginal

  1. Pingback: Mientras escribo | El autor ha muerto | DESCENDIENDO DESDE ORIÓN

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s