Mientras escribo | Lista para un Año Nuevo

img_94138702774036

Vía emitologias.com

Llevo ya unos cuantos años garabateando en libretas sobre futuros proyectos que ya estoy curado de espanto ante la cruda realidad: muchos de ellos ni siquiera pasarán del embrión de la idea, y los que consigan avanzar probablemente se quedarán atascados en la temible fase del borrador. Van ya demasiadas decepciones con las malditas listas de objetivos establecidos para períodos concretos de tiempo. A día de hoy, unos cuantos veranos y ratos sueltos desperdigados a lo largo del año deberían haber producido unas cuantas novelas, aún más relatos, y algún que otro cómic debería estar circulando por ahí. Por el contrario, por ahora no tengo nada finalizado: y como tal no entiendo a lo que he puesto punto y final, sino a lo que está listo para ser entregado al juez mundo. El salto entre ambos niveles es crucial y necesario para todo aquel que quiera hacer de esta afición una profesión. Quizá ahí esté la clave: en que todavía no he llegado a ese nivel de profesionalidad, y para mí escribir no es más que otro modo de desbarrar.

Del mismo modo, no comparto la actitud de quien finaliza el borrador y, presa de la emoción, presuroso corre a exhibirlo. Pero la comprendo, porque también he participado de esa frenética droga del esfuerzo recompensado en primera instancia con el trabajo terminado; los beneficios postreros, como el éxito público, se dan ya por supuestos. Es fácil, pues, que olvidemos que la escritura jamás tiene puntos finales. Ojalá pudiese satisfacer mi inquietud tan fácilmente, y considerar que todo aquel proyecto al fin completo es intrínsecamente bueno y está listo para andar solo. Tal vez el único medio que me lo permite, por su propia naturaleza instantánea, sea este blog. Pero esa es otra cuestión.

El caso es que comienza un nuevo año, y lo cierto es que paso ya de afrontarlo con el mínimo de ilusión exigido socialmente. Sí que lo hago con interés, pero en ningún caso positivo ni negativo. En lo profesional, quiero decir. A día de hoy ya he pasado por largas temporadas de sequía creativa, aún más largos períodos de producción constante pero fragmentada en mil textos distintos, y escasísimos momentos de explosión y devota dedicación a un único proyecto hasta completarlo casi de una sentada. Ya he alcanzado cierta constancia en la escritura, pero es muy difícil compaginarla con las necesarias lecturas de los clásicos y publicaciones en este blog, almacén y práctica de técnicas de trabajo que obligatoriamente he de conocer. A lo que he de añadir lo que en verdad es más útil que unos cuantos relatos sin oficio ni beneficio: me refiero a la escritura académica, que con (mucha) suerte podría convertirse en mi verdadera profesión y que también necesita de un largo, complejo y continuo proceso de aprendizaje y depuración. Cada vez copa más mi tiempo, dejándome muy poco espacio de desconexión. La alternativa puede estar en la mecanización de mi escritura de ficción, pero no lo veo viable por una sencilla razón: hoy en día, mi ocio no es negocio.

Y lo cierto es que mi escritura es cada vez más fluida en opiniones, argumentos y análisis, pero no en lo que de verdad querría: la creación. Lamentaría enormemente tener que aparcar la pasión de toda una (corta) vida para dejar vía libre a su usurpadora Academia, pero lo vería comprensible: no sería el primero en claudicar, obligado por las circunstancias de subsistencia.

Por eso mismo no quiero ni plantearme siquiera una lista de objetivos para este año. Aunque sí desearía poder corregir el borrador de una novelita corta que terminé hace año y medio para convertirla en algo más largo. Y avanzar con un pequeño proyecto para una serie a la que le vengo dando vueltas desde hace unos meses. Y terminar al menos el primer acercamiento a un cómic de superhéroes que me tiene absorbido desde hace dos años. También debería recopilar los poemas manuscritos que llevo improvisando desde hace casi tres años, y limpiarlos un poco, porque puede que tenga ya material de sobra para crear un bloque homogéneo y definitivo. Y hay otro proyecto mágico y experimental que lleva desde hace casi seis años rondando por mis apuntes, pero que aunque tiene una vía ya definida cada vez mira a niveles más altos, tal vez inabarcables con mi experiencia actual. Debo unir a esto las diferentes comunicaciones que tengo por delante, y las que tal vez estén por venir durante la segunda mitad de año. Y, por supuesto, seguir escribiendo aquí, porque esta es la única salida que tengo para desarrollar y publicar instantáneamente ideas que no tengan nada que ver ni con el ocio ni el negocio. Irónicamente, este, mi blog, tal vez sea mi sueño cumplido.

Y, miren por donde, resulta que al final sí tengo una lista de propósitos. Pero ya no de objetivos: dentro de un año quizá volveré por aquí y repasaré lo que he cumplido y lo que no. Y, como tantas otras veces, el resultado general será un fracaso. Lo que me impedirá ver los avances que habré conseguido. Tal vez sean muchos. Como tampoco escasearán los fallos. Habrá de todo en los 365 días por venir. Sed bienvenidos.

 

Imagen de cabecera realizada por Martin Marcisovsky.
Anuncios

Un pensamiento en “Mientras escribo | Lista para un Año Nuevo

  1. Pingback: Mientras escribo || Regreso al redil | DESCENDIENDO DESDE ORIÓN

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s