Quisiera saber

charlie

Quisiera saber qué utilidad esperan obtener los fundamentalistas de este atroz atentado. Porque si ellos buscan tener sus mártires, con sus balas crean a los nuestros, y obtendrán solo una reacción virulenta y ciega que acabará por estigmatizarlos a todos, llevándose lamentablemente por delante a centenares de miles de inocentes que solo quieren vivir su religión en paz. Que por desgracia sus consignas, alfanjes y máscaras darán pie a los populistas de la nación, el puño o la cabeza rapada; los que vendrán de antemano armados con la porra, prejuzgarán por la sangre antes que por la persona, y castigarán primero para preguntar después.

Quisiera saber también qué se mueve por las cabezas de todos esos gañanes del tres al cuarto que hablan de la limpieza de sangre, la raza europea, tener cabida en el sacro Continente y demás gilipolleces. Si habrán leído Historia, si sabrán que la autarquía, la exclusividad y la pureza nacional son los más peligrosos mitos y timos. Que siempre hemos sido mixtos. Que, si no tuviésemos un vacuo sistema de ley (que cualquier poderoso puede saltarse, dicho sea de paso) que establece el constructo de la apariencia y “la violencia está mal vista”, todos nosotros seríamos también radicales, otra vez, otra cruzada, otra hoguera, otro gas. Quisiera saber qué se mueve por esas cabezas. Si de verdad entienden algo de lo que digo, o en cambio prefieren ignorar y creer que el mundo es sencillo y se arregla con un gatillo.

Quisiera saber si somos conscientes de lo que hemos hecho. Si de verdad seguimos indagando inútilmente quién disparó primero, algo imposible de averiguar. Si en serio somos tan retrasados en no darnos cuenta de que dimos armas al afgano contra el bolchevique, seguimos al loco que buscaba petróleo y lo llamó “destrucción masiva”, y potenciamos un horrible caldo de cultivo que ahora nos estalla, por estúpidos, por incompetentes. Si no nos damos cuenta de hasta dónde ha llegado esta crisis económica que por cobardía e ineptitud no hemos sabido controlar, y adónde nos han llevado años de racismo mal disimulado: a crear un ambiente de insatisfacción estupendo para que el enemigo crezca en casa.

Quisiera saber a qué demonios juegan ellos, los que matan. Dónde esperan encajar con su mentalidad arcaica y asesina. No somos, Occidente, la panacea universal, pero bien es cierto que no podemos tolerar, ya como seres humanos mínimamente decentes, semejante barbarie. Es un debate que supera incluso la estética bienhallada del “respeto ajeno”. Y tragedias como la de ayer no invalidad esa toma de posición, por suerte; pero sí la ponen en entredicho, y nos hacen plantearnos en qué punto la interpretamos mal. Basta ya de tener miedo a simplemente hablar. Basta ya a que se nos niegue el derecho a simplemente discrepar o analizar despolitizadamente. Ya basta.

Quisiera saber si hemos leído con la suficiente atención los libros sagrados, como para darnos cuenta de que Yahvé nos dijo “mata”, y Alá también. Y que el debate no está en “islámico radical” frente a “islámico moderado”; ni siquiera en que “Islam es mal” porque así está escrito en el Libro. Está en quienes no han hecho teología, no han preferido ignorar los pasajes polémicos, no han manipulado el texto original. La cruz intentó algo parecido, reinterpretando sus creencias para evitar la polémica (lo imperdonable está en quienes aún siguen el Levítico, y no son pocos). Los otros, los medievales, son los que cargan el fusil. Cuántos musulmanes habrá que desechan el velo, los preceptos, el rezo, porque saben que su tiempo actual no es el tiempo violento, nómada, marcado por la supervivencia, de hace cuatro mil años; el tiempo que dio sentido a los Textos.

Quisiera saber si de verdad somos tan ineptos que no entendemos que el radicalismo no es más que un matiz sobre toda posición ideológica. Yo, al menos, me siento tranquilo de no contar entre mis amigos a ningún radical: y como tal entiendo al que impide mi libertad de pensamiento, palabra y acción, libertad sin perjuicio objetivo a la sociedad, libertad pura; y tanto me da que el radical vista la cruz, la luna, la estrella, la hoz, la esvástica, el águila, la rosa, el círculo o la gaviota, tanto me da que tenga bandera o libro sagrado, tanto me da que solo le acompañe el abismo nihilista. El radicalismo mata, y punto.

Quisiera saber, en definitiva, si nos vamos a acobardar. O si por el contrario nos plantaremos y defenderemos nuestra libertad de expresión. Porque ayer nos dispararon a todos. Y, ante esto, toda reacción de protesta es válida; más aún, necesaria. Esto no es un movimiento populista, oportunista y rastrero. Levantad los lápices, colapsad Twitter, ocupad las calles. Y seguid riendo. Esto es serio.

Quisiera saber si somos conscientes de ello. Aunque, por querer saber tanto, seguiré dudando mucho, me llevaré desagradables sorpresas, y al final, solo al final, entre tanto caos indescifrable, descubriré que no puedo saber nada.

Anuncios

Un pensamiento en “Quisiera saber

  1. Pingback: Quedémonos con eso | DESCENDIENDO DESDE ORIÓN

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s