Dimensión no tan oscura

extrano2

AVISO: revelo detalles importantes de la trama de la película Doctor Strange (Doctor Extraño)

La crítica sesuda tradicionalista peca de prepotente y estúpida. Allá donde una obra (sea literaria, musical, artística o cinematográfica) olía a popular, espectacular, entretenimiento, allá que se lanzaban los supuestos eruditos, los que sabían qué era “bueno” y qué no, dispuestos a la gresca. Injustamente, menospreciaban a todos los autores de estas obras: gente que, pese a no salpicarlas con debates complejos sobre cuestiones elevadas, no eran ajenos ni a los grandes temas ni los gustos auténticos del público. Autores que, por lo general, comprenden mejor cuáles son las inquietudes del espectador, pero no intentan bombardearlo con tesis. Autores que quieren hablar de la vida y la muerte, el tiempo y el infinito, la moral y el crimen, al mismo que entretener con los últimos efectos y un lenguaje frenético, buscando un constante equilibrio entre ambos factores. Y no lo tienen fácil.

Una circunstancia que afecta, sin distinción, al todo el género fílmico de superhéroes. La necesidad de que películas necesariamente faltas de realismo y sentido de la vergüenza, debido al disfraz y a los poderes, no pasen por entretenimientos pasajeros, y den la sensación de madurez en sus temas. Películas en las que el espectador vea reflejados sus miedos y deseos, a través de coloridas luchas y personajes pintorescos. Esto se consigue mejor con los héroes, con los que es más fácil empatizar. No tanto así con los personajes con dilemas más tremendos: los villanos.

extrano4

El héroe actual duda, es imperfecto e incluso conquetea con el Mal, pero para ello precisa oponerse a un lado oscuro fuerte. Doctor Extraño adolece de ello: algo que parece haberse convertido en el talón de Aquiles de todo el cine Marvel. En este caso, su particular “trinidad del Mal” no pasa de ser otra galería de enemigos insípidos. Un Mads Mikkelsen desaprovechado interpreta con toda la solvencia posible a un Kaecilius que encarna un potente mensaje, pero falla en su caracterización. Un hechicero que, tal vez movido por una tragedia personal, se propone derrotar al Tiempo mismo, el implacable juez y heraldo de la Muerte. No obstante, no hay trasfondo alguno en este excelente concepto, que de por sí empapa toda la película: no hay motivaciones claras tras su comportamiento, ni dilema, ni contradicciones que enriquezcan a un personaje definitivamente plano y unidimensional. Acompañado, por si fuera poco, por secuaces alelados que actúan como en cualquier partida estándar de Assassin’s Creed: rivales que atacan en grupo… pero de uno en uno. Resumen: un líder poco carismático junto a una comparsa de masillas.

Algo que afecta también a un Dormammu de quien no conocemos todo el alcance de su maldad salvo por menciones ajenas: sin duda, la gran némesis del Doctor Extraño merecía más. Y, en última instancia, hasta los secundarios de la cinta se resienten por las implicaciones de la ausencia de un lado oscuro bien construido. El personaje de la Anciana presenta una faceta maligna de su personalidad que cae en saco roto, porque carece de anclajes narrativos suficientes. Kaecilius y la Anciana se quieren mostrar como dos actitudes morales opuestas en torno a una misma contradicción: usar o no poderes sobrenaturales para alterar el orden natural, justificándose en el deber supremo de salvar al mundo. Pero Kaecilius, endeble carácter, debilita el dilema. Y Mordo, último afectado de esta cadena, pasa de ser el mezquino y envidioso villano del cómic (y con esta caracterización le bastaba) a convertirse innecesariamente en un fanático defensor de la ley natural. Resultado: la enésima prueba de que al cine de superhéroes, salvo en contadas ocasiones, le cuesta hacer humanos (con todo su atractivo y repulsión), y por tanto creíbles, a sus “chicos malos”.

extrano5

Claro que luego pienso en los cómics originales del Doctor Extraño. Aquellos firmados por Stan Lee y dibujados por (y con argumento de) Steve Ditko. En los que el sentido de la maravilla era intensísimo, ante un continuo desfile de mundos imposibles, criaturas maravillosas, conceptos místicos que iban desde el gurú del Himalaya hasta la alucinación de Huxley, y una profunda creencia en la trascendencia del ser humano. Todo valía. Aunque los argumentos fuesen pobres, los villanos simples tópicos, y toda esa supechería “magufa” de chakras y demás solo una mezcla sonrojante de influencias, un recurso facilón para asombrar al personal.

Cosas que aquí he tenido: en una película a la que no le tiembla el pulso para ser conscientemente estrafalaria, pero nunca autoparódica, ni mucho menos mema. Es la fórmula Marvel, amigos. Aquella en la que el humor es marca de fábrica (y aquí, ojo, no me termina de encajar con la solemnidad del personaje), la evolución de la trama y personajes es esquemática (y, por eso, funciona), y la cercanía al espectador funciona mejor en los detalles: ese reloj destrozado, esa simpática capa de levitación, ese desenlace resuelto con un interesante giro de guión y no con una explosión efectista y absurda de pirotecnia y batallas campales, y esa primera escena post-créditos que resume la esencia pura del Doctor Extraño como superhéroe único. Llega, actúa, nadie se da cuenta, y todos volvemos a casa como si nada hubiese pasado. Exactamente igual que ver cine de superhéroes. Y ni esta película se salva, ni quiero que lo haga.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s