Mientras escribo | La ilusión y el desengaño

conejo

En estos días, vuelvo a participar en el jurado de un concurso de narraciones. Dura tarea, por volumen de trabajo, calendario y calidad. Silenciosamente deseo que, en el grupo de textos que me toca, haya muchos malos. De esos que tienes que echar para atrás con un solo vistazo. Mala puntuación, pésima ortografía, caótica sintaxis. Luego llega la peor parte: de entre las “supervivientes”, cuáles son lentas, en cuáles el desarrollo es incoherente, cuáles no saben manejar voces y perspectivas, cuáles son inverosímiles. No es gratificante, repito: en ellas veo ilusiones que me tocará frustrar, y proyectos prometedores que tal vez no puedan dar el gran salto porque habrá competidores mucho mejores.

Pero leyéndolas me descubro a mí mismo. Y, por consiguiente, estoy más inseguro a la hora de escribir. Porque en esas novelas que tan a la ligera desecho, encuentro mis mismos vicios. Cuantísima gente escribe. Y en qué posición quedo yo, que quiero entrar en la República de las Letras a través de la única entrada: el trastero donde quedan abandonados todos los rechazados. Por mediocres, por burdos y bastos, por faltos de gusto. Pero quién sabe si por incomprendidos.

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Mientras escribo | Crónica de un traspiés anunciado

Maldita sea. Ya va siendo hora de reconocer mi posible mayor fracaso en esto de las Letras: no me veo capaz de novelar. Azares varios, los primeros pasos de una carrera profesional, y una falta de pericia personal alarmante, me … Sigue leyendo

“Por el mero placer de fabular” (II): maldito sea el péndulo

Piensen en Oriente próximo durante durante los primeros siglos del cristianismo. La Palabra de Dios plasmada en una trinidad de lenguas, las deturpaciones y corrupciones textuales, la conjura de los setenta, las múltiples herejías. Dios fue más que uno y … Sigue leyendo